viernes, 3 de febrero de 2012

Bombay otro poquito más...

La verdad es que sí, que pienso que el anterior post me ha quedado un poco soso y quizá algo falto de alma... y como no podía más, me he decidido a plasmarlo. Quizá por haber llevado una semana con muchas cosas por delante, las ganas de terminar una tarea más me ha impedido disfrutar el estar haciéndola, que en el fondo es lo que me motiva de vivir: el zen y su manera de llegar al satori (iluminación) mediante la concentración en cada paso del proceso, sin importar realmente el fin último. O algo así, pero seguro que sabéis por dónde voy.

Bombay es una ciudad que de principio me gustó por la sensación de espacio abierto... nada más salir de la CST, la amplitud de la plaza y la belleza de los edificios cercanos me evocaron calles de Madrid, Londres, Barcelona o Valencia, a ratos por el legado británico en la arquitectura, a veces por la ordenación de los barrios residenciales, en otras ocasiones por los detalles góticos de algunos edificios e iglesias o quizá por esa sensación tan agradable al estar cerca del mar... no lo sé, pero tuve una sensación muy positiva. A decir verdad, el mero hecho de salir de Hyderabad (sin faltar) ya me gusta de por sí, y más cuando es a un sitio tan interesante como Bombay.

El tráfico es bastante ordenado, en todos los sentidos... cada uno va por su carril, y es muy difícil que cambien al tun-tun o que se adelanten. Como es normal, pitan, pero no igual que en otros lados. Parece una tontería y puede que lo sea, pero sinceramente me da una idea bastante cercana a lo ordenada o no que se muestra una ciudad, y en este aspecto, Mumbai me ha sorprendido. Además, en el sur no hay autos... hay coches estilo "seat 127" en los que te mueves con el "meter" por fuera del auto, pero eso sí, al terminar la carrera hay que acordarse de pedirle al señor conductor la "tabla de conversión", porque si no, te la puede meter doblada a su discrección. Los taxis nuevos, los chiquititos (como un Hyundai Santro), que llevan el meter por dentro y actualizado (y me refiero al meter, no al meter... nótese por favor la negrita y la cursiva en el anglicismo). Eso sí... a distancias más grandes, precio más alto. Y la diferencia se nota, tanto en el dinero como en el tiempo que se pasa en algún tipo de transporte, de punto a punto de la ciudad.

Otra cosa más es, por supuesto, el tema aceras... las hay por todos lados! Y parece que desde Europa puede sonar como algo natural, pero como ya he comentado en algún que otro post, aquí en India es algo bastante insólito, sobre todo aquí en Hyderabad, ya que carecemos de ellas por estos lares. En Bombay no tienes que estar contorneándote entre los vehículos para seguir caminando por donde los peatones deberíamos, ni realmente preocuparte por si algún vehículo se sale más de la cuenta de su camino y te arrolle. En este país, es algo muy a tener en cuenta, por lo menos para mí.

Teniendo en cuenta la altísima proporción que vive en chabolas, no se puede decir que haya más gente pidiendo en la calle que en Hyderabad. Que seguro que la habrá, más que nada, porque hay más gente... pero realmente no da esa impresión. Pero es que en este país es algo tan aceptado que realmente llega un momento en que, como te has acostumbrado a ver tantas cosas, ya ni le prestas tanta atención como al principio y aprendes a que te resbale un poco todo, por el bienestar mental.

En cuanto a la vida social, parece que Bombay tiene otro color. Se nota ya de por sí más activa, despierta los sentidos... se respira otro ambiente, y en el fondo un extranjero no llama tanto la atención aquí, ya que la comunidad internacional está bastante establecida, aunque en ciertos ámbitos siempre seguiremos siendo guiris, por mucho que nos adaptemos o por muy bien que podamos hablar hindi. Pero el caso es que en Mumbai se palpa un ambiente algo más maduro que en Hyderabad, tanto en la gente como en los locales, pasando por la gran oferta de ocio que de por sí ofrece, que le imprime un aire de capital, de ciudad grande.

Vale que el mar en Bombay tenga un color marronáceo, pero es mar con todo lo que implica. Trae aire fresco (a veces mezclado con gasóleo) e incrementa la humedad en la ciudad, y lo realmente bonito es que, al ser Bombay una minipenínsula, tienes el mar en muchos y distintos barrios, en zonas completamente alejadas las unas de las otras, con lo que es más difícil cansarse.

En Bombay son más de Shiva que de otro dios, y eso es algo que me agrada mucho, y no es por nada, pero es que siento más afinidad que con Visnhu o que con Brahma. Se puede ver por aquí, en edificios o en carteles de las tiendas, mucho Shivaji pero no hay que confundirlo con el dios destructor que habita en el monte Kailash... Shivaji fue un aristócrata, fundador del imperio Maratha, que contribuyó a la expulsión del imperio mongol de lo que hoy es la provincia de Maharastra, apoyando la lucha contra los invasores de lo que hoy conocemos como India. Así, es el que da nombre a la estación de trenes CST (Chatrapatti Shivaji Terminus) y al aeropuerto (con el mismo nombre). Curiosidades.

Ahora que creo que ya he dado un poquito mi punto de vista personal me quedo más tranquilo y satisfecho... para más detalles, mejor con una caña en la mano.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Votadmeeeeee!!!

 Vote the best IX12 blog

Si hacéis click en este botón, me estaréis haciendo muy muy feliz... me han nominado a un premio de "Mejor blog de viaje 2011", y aunque no crea que sea para tanto y no sé si hay premio, me hace mucha ilusión... pasadlo y votad sin miedo... como sabéis, mi blog es "Un murciano en Hyderabad"... Muchas gracias de antemano!!!

Trabajos "diferentes"

Aquí sí que saben cómo crear trabajo… Como diría mi madre (o tu madre), hay que darle trabajo a la gente. Os dejamos aquí una lista con algunos empleos digámoslo así… curiosos, que nos encontramos diariamente en Hyderabad en particular, y en India en general:

Chico del ascensor.

  1. Pulsa el botón del piso a donde te diriges, ni más, ni menos.
  2. Puede llevar el móvil a todo trapo con o sin auriculares y, en algunos casos aislados, cantan y muy mal.
  3. Como en todos los sitios, también aquí hay clases: con o sin taburete y con o sin uniforme (tipo Prosegur, pero venidos a menos).
  4. El de mi trabajo, con el ojo izquierdo mira la pantalla y con el otro nos saluda los buenos días. Está en todo, el zagal.
  5. Tienen una habilidad especial para controlar el botón de abrir y cerrar puertas. Un día podrían llegar a provocar un lapso espacio-temporal con consecuencias inenarrables.
  6. Lamentablemente, cuando hay algún tipo de avería, tienen que llamar también a los de Otis (no a Zardoya).

Abrepuertas

  1. En el 100% de los casos, abren la puerta; en el 75% de las ocasiones, sonríen; en el 50% de los momentos, se quitan hasta la gorra si la tienen (no para pedir); y en el 100% de las veces, cierran también la puerta.
  2. Van siempre uniformados (pero al estilo del payaso que no usaba Micolor, “descoloríos”), y casi siempre tienen bigote (como todo el mundo). Algunos incluso tienen un gran bigote.
  3. Su hábitat natural son los bancos y cajeros, comunidades de vecinos, tiendas de artículos caros y centros comerciales.

Asistente del asistente

  1. Ehhmm… trabaja en… sus tareas son… bueno, él está ahí.
  2. Lo que no quiere hacer nadie, lo peor que surja o cualquier adversidad… le toca y punto.
  3. Normalmente, el saber que tienes un asistente para tu asistente te hace más feliz: como jefe, tu labor es pensar en las tareas más absurdas que se te ocurran y asignarlas sin pestañear. Frases muy célebres son: “Tráeme agua”, “cuenta las páginas” o “saca las bolsas”.

Limpiaorejas

  1. Suelen aparecer sigilosamente por tu espalda, como auténticos profesionales del sigilo, y de repente te dicen que tienes algo en la oreja, y tú respondes: pues sí, tengo una oreja.
  2. De repente saca un instrumento maléfico con forma de aguja de ganchillo (era una aguja de ganchillo) y empieza a jugar con algo parecido a serumen en su mano y te señala diciendo que a ti. Pues eso… a ti, si te apetece… porque a mí, ni un poquito. Evitad a toda costa este especímen.

“Guardia de seguridad”

  1. Era por llamarlo de alguna manera, y por varios motivos. Os imagináis al Chavo del Ocho con uniforme de seguridad? Pues más o menos, y más más que menos.
  2. Van armados con un detector de metales (a veces) y con unos guantes como los de coger la fruta del Mercadona con los que te soban sin gracia ni morbo ni ná.
  3. De la misma casta (como Laetitia) que el chico del ascensor, los abrepuertas y la mujer que te mira el bolso y la mujer que te cachea.
    1. La mujer que te mira el bolso suele actuar de una de las siguientes dos maneras: una es meter la mano en el bolso y hacer como si estuviera trabajando la carne picada; la otra mira con cierta vergüenza el interior y se dice para sí: aquí no meto yo la mano, anda, pasa, guapa… Una vez, una de ellas me quiso quitar dos mecheros.
    2. La mujer que te cachea trabaja en una especie de probador de ropa, a la entrada de los centros comerciales y de ocio. Te tocan. Todo. Y los bolsillos también. Por fuera, claro.

Peluquero o barbero callejero

  1. Maestros del corte y confección del cabello.
  2. Se ubican en selectos y concurridos tramos de calles donde hay aceras, a poder ser anchas.
  3. Doy fe (porque es gratis) de que sus herramientas están totalmente fuera de riesgo, y trabajan en condiciones de higiene máxima, a pesar del tráfico, la basura y esas cosas sin importancia. O no.
  4. Colocan con gran arte su espejo en el muro o sobre un cable cualquiera
  5. Su parlour consta también de un taburete para el cliente, que en la mayoría de los casos, se sienta de espalda a la carretera.

Mecánico callejero

  1. Dícese de cualquier persona que te encuentras en medio de la rue con un manojo de herramientas a su lado, y que está más o menos listo para usarlas.
  2. No sé si realmente arreglan algo o no... se supone que su fuerte son los autos.

Reparajoyas callejero

  1. Pese a las apariencias, no fuma crack, aunque tenga los ojos inyectados en sangre y se le suela ver con una especie de “pipa” en la boca, que usa para darle vidilla al fuego.
  2. Como modificación al punto 1, utiliza el principio elemental de avivar el fuego con aire, que sale de su boca, con o sin mezclar con otras sustancias.
  3. Entre sus instrumental, cuenta con un simple aparato de electrólisis, que consiste en un par de cubetillas de agua y varias pilas. Si es de nivel, usa una batería pequeña. Los usos que tiene los conozco… los que le da él, los desconozco.

Barrenderas

  1. Al parecer es un trabajo destinado exclusivamente a mujeres… no se sabe porqué… puede ser que, si tenemos en cuenta que los hombres no solemos hacer nada bien, debería ser un halago laboral, pero yo no termino de verlo claro…
  2. Parece que acaban de tener una avería con el coche, pues lucen un chaleco reflectante naranja que te deja ciego literalmente si miras más de 5 segundos seguidos.
En fin... por lo menos hay trabajo, aunque sea a 10000 kms.

domingo, 29 de enero de 2012

Bombay

Se dice, según datos estadísticos, que es la segunda ciudad más grande del mundo, que es la segunda ciudad más poblada del planeta, que es la ciudad con la mayor densidad de población y que un 60% de sus habitantes viven en slums (chabolas... de ahí "Slumdog Millionaire"). Se dice que es extremadamente bulliciosa y que la vida allí es frenética. Yo sólo puedo decir que ha sido un viaje perfecto y que me ha encantado.

Debo comenzar describiendo el viaje en tren, ya que ha sido nuestra primera experiencia en uno, aquí en India. Viajamos en 2AC (segunda clase con aire acondicionado), y por supuesto, sleeper (tren cama, para que nos entendamos). Frente a nosotros, una pareja con su hijo, que no paraba de hablar e incluso a ratos, gritaba... un poco más allá del pasillo, un matrimonio de abueletes nos inspiraba ternura, ya que la señora iba recitando y casi cantando versos a su marido, que la escuchaba con gran deleite y los ojos cerrados. Señores pasaban por el pasillo ofreciendo agua, refrescos, chai, samosas o incluso biryani. Todo muy típico y más que agradable. Afortunadamente, como en el tren no hay baches, el sueño fue bastante más que satisfactorio.

Al despertar, el desayuno estaba esperando y quedaban sólo 3 horas para llegar. Entre vagones, las puertas abiertas invitaban a degustar un chai mientras nuestros pies colgaban por fuera del vagón y la luz de la mañana nos abrigaba con su calor... un momento perfecto para respirar aire fresco y tomar algunas fotos mientras pasábamos a la altura de Pune. Asombrosamente, llegamos poco antes de lo previsto y con las pilas cargadas. Desde dentro, la estación CST (Chhatrapati Shivaji Terminal) parecía una más, pero por fuera cortaba la respiración, con su arquitectura victoriana, recordando al Londres más auténtico.

Tras un ligero almuerzo nos dirigimos al hotel, que se ubica en "tierra de nadie", entre el norte y el sur; entre el este y el oeste, cerca de la estación de tren de Cotton Greens. El Pals Hotel estaba bastante mejor de lo que los comentarios de Trip Advisor mostraban, y aunque los pasillos y las zonas comunes fueran un tanto tétricas, la habitación con la que nos quedamos estaba bastante bien y muy limpia. Tuvimos bastante suerte ya que Bombay es una ciudad muy cara y nuestro hotel era muy económico pero claro... no estaba en zona turística, y casi que mejor así.

Tras dejar las cosas y un ligero "fresh up" (véase, una ducha, respirar un pelín y hacer el planning), cogimos destino a Malabar Hill, al sur de Mumbai. Vimos atardecer junto a unas casas prácticamente invisibles desde la carretera principal, donde los niños jugaban con las cometas entre las rocas de la playa, mientras el rojizo sol iba cayendo lentamente. Tras el solaz, un agradable paseo nos llevó al estanque de Banganga, que por mucho que diga la Lonely Planet, deja bastante que desear al ser simplemente un estanque, ni más ni menos, y del cual se cuenta una leyenda: Lord Ram, en su viaje a Sri Lanka para rescatar a su amada Sita, hizo una pausa aquí y lanzó una flecha al suelo del hoy estanque... comenzó a fluir agua y ese agua es el que sigue alimentando el estanque... esa flecha, hoy en día es un palo en el centro del estanque, del que se dice también que es el centro del mundo... mitos aparte, bastante insulso. Por esta zona se halla también la "Torre del Silencio", donde según la religión Zoroastrista se depositan los restos de los difuntos para que los animales se alimenten de su carne, ya que en esta religión ni se entierra ni se incinera... en Bombay quedan aún muchos resquicios de la cultura parsi. Proseguimos el paseo hasta Kemps Corner, donde sin poder evitarlo, entramos a Crossword a arrasar comprando libros, uno de nuestros deportes favoritos en India. Al ser el primer día, decidimos volver al hotel y cenar allí en la habitación... la comida, excelente y bastante económica.

El segundo día amaneció un poco más tarde de lo estimado pero justificado; merece la pena estar frescos... tras el desayuno y la ducha de rigor, emprendimos rumbo a la "Puerta de India", donde cogeríamos el barco hacia Elephanta Island, a una hora más o menos. Nos intentaron prohibir sacar fotos desde la cubierta superior del barco al ser zona militar, pero no impidieron que nos saliéramos con la nuestra. La Isla Elephanta se halla en la bahía de Bombay, y sus cuevas datan aproximadamente del siglo VII... muchas esculturas se hallan bien conservadas, pero son las menos. Cabe destacar la gigantesca cabeza de Shiva con tres de sus "formas" más conocidas (con los ojos cerrados meditando, enfadado y su forma femenina), y excepto la cueva principal (o número 1), las demás se pueden obviar. En el viaje de vuelta, dos guiris que vimos bebiendo cerveza como si no hubiera mañana nos amenizaron el trayecto con sus cabezadas intentando dormir la mona y agitados por los movimientos de la embarcación... fue muy divertido. Aquí va el vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=sYAXmcjFpo8&feature=youtu.be

Al llegar otra vez a tierra, un agradable paseo nos condujo a Colaba, la zona turística por excelencia, donde bajo los soportales de los edificios de la calle principal, vendedores callejeros te ofrecen ittar (perfumes), pulseras, ropa o libros (merece la pena regatear para conseguir un libro de 350 rupias por sólo 100). Es agradable, ya que parece un rastro venido a menos y por la noche... me recuerda un poco al mercadillo de la Plaza Bohemia de La Manga. Por esta zona he visto más turistas que en toda mi estancia en India.

Al día siguiente tocaba visitar las zonas de Fort y Churchgate, que están bastante próximas a Colaba y son también el centro del Sur de Bombay. Calles preciosas, con aceras anchas y generosas que hacen que pasear sea más sencillo y más bajo un cálido día. Como suele pasar, uno no se da cuenta de las distancias cuando mira un mapa, pero teniendo en cuenta que estamos en una ciudad gigantesca, las horas pasan y los pies se resienten, pero con gusto al estar en medio de tanta belleza arquitectónica.

Por esta zona hay un inmenso mercadillo de ropa, y es curioso que siempre te piden aquí 4 veces más de lo que cuesta. Tú, que ya sabes por dónde andan los precios, le dices que no... como es costumbre, viene la contrapregunta: por cuánto? Y la respuesta suele ser el precio que tú ya sabes que vale, pero al final es muy raro que el vendedor dé su brazo a torcer y que te dé lo que quieres por lo que tú lo quieres. Sus maneras de hacer negocios...

Nos propusimos dar un paseo por la playa de Chowpatty, por el paseo marítimo de Marine Drive, y sinceramente nos recordó un poco a La Habana y su Malecón. La gente aprovechaba para sentarse a charlar mientras el sol del atardecer teñía la bahía con sus agradables tonos rojizos mientras que en el "Cafe on the beach" degustábamos, probablemente, el peor café helado de nuestra vida, y a un precio nada económico... pero la visita era obligada. De lo mejor, el mega-hospital Saifee que, al anochecer, deslumbraba con sus imponentes luces al visitante que se deleitaba con el skyline de Bombay de noche. Impresionante y digno de ver.

Gracias a nuestro amigo Harshad nos pusimos en contacto con Javier, valenciano que vive aquí en Mumbai desde hace unos 2 años. No es porque él vaya a leer estas líneas (que sí las leerá), pero es muy agradable y fue una gran suerte dar con él... quedamos en Bandra, nueva zona residencial y de ocio, en el Norte de la ciudad. El primer sitio fue Bonobo, un agradable club en una terraza interior, con ambiente animado y mucho expat. Allí conocimos también a Víctor (extremeño) y a Deepak (de Mumbai, piloto y con novia española), con quienes tuvimos un agradable intercambio de impresiones y experiencias. Víctor, tras Bonobo, se retiró, pero el resto (Javier, Ana, Deepak y yo) nos fuimos a Zero, un club que sinceramente no podría ubicar... situado en una antigua fábrica, con una enorme estatua a la entrada y con un diseño bastante pero agradable. Lamentablemente y como es normal por estas tierras, el club cerró a la 1:30, así que Javier sugirió que nos fuéramos a su casa a seguir un rato más... y con tan buena compañía, por supuesto. Javier vive cerca de Juhu, al ladito de la playa, en una zona lo bastante alejada y en alto como para tener tranquilidad y, a la luz del día, unas vistas maravillosas. Lo malo es que en Mumbai, los alquileres son 4 veces más caros que en Hyderabad. La amena charla se mantuvo hasta altas horas de la mañana, y en el largo trayecto de vuelta al hotel, Bombay nos amaneció entre cabezadas.

Para el último día nos dejamos la playa de Juhu con sus puestos de comida y la orilla llena de gente que allí acude a pasar el domingo paseando, jugando o simplemente comiendo en la playa con sus amigos o familia. En esta zona se encuentran algunos de los hoteles más exclusivos de Bombay (de hecho entramos en uno con "minipanadería" para comprar unas barras de pan del de verdad). Realizamos una llamada y Javier acudió, y nos invitó a ir con él a casa de Iratxe (española residente también en Mumbai) y su novio Dev, en la zona de Santacruz, no muy lejos. Fue un verdadero placer conocer a más españoles residentes aquí, y más aún cuando te agasajan con un plato de excelente jamón ibérico, de ese que se te derrite en la lengua. Desafortunadamente, teníamos que salir hacia el aeropuerto y no queríamos llegar tarde, pero sí que es cierto que la estancia se nos pasó demasiado rápida, ya que estábamos más que agusto.

En llegar al aeropuerto tardamos no más de 20 minutos, y una vez allí, todos los prejuicios hacia los trámites en India desaparecieron, al ser todo muy rápido y eficiente, desde la facturación hasta la pequeña y acogedora terminal, pasando por el control de seguridad... y ello contando que el vuelo era de sólo una hora hace que viajar en avión dentro de India sea una excelente (y a veces cara) idea, pero como era nuestra primera vez y los billetes tenían un precio bastante razonable, había que probar... y si podemos, repetiremos.

Como conclusión, puede que este post haya resultado algo insulso, pero la verdad es que a veces las palabras se quedan cortas para describir algo que va un poco más allá de lo bueno y lo satisfactorio: lo perfecto. Y no sólo este viaje ha sido perfecto, sino que últimamente todos los que hacemos salen así de bien y sin ningún problema pero claro... es muy sencillo teniendo una inmejorable compañera de viaje. Veredicto? Pues con el corazón, Mumbai me ha encantado y según mi empresa, me espera un viaje en Mayo con los gastos pagados, así que nos vamos a ir preparando ya que este tipo de viajes, con los gastos pagados, saben mucho mejor. Y si mi empresa no me mandara, ya nos encargaríamos de volver por nuestra cuenta porque Bombay ha merecido la pena... por la ciudad en sí y por la gente que hemos conocido.

PD.- Por si no habéis visto el álbum de fotos, aquí va: http://www.facebook.com/media/set/?set=a.286655758065715.68064.100001638800362&type=3&l=421009b130

lunes, 26 de diciembre de 2011

Un año 2011

"En estas fechas tan señaladas" y "en un marco incomparable" (además de muchas más coletillas periodísticas), aprovecho, tal y como hizo el Rey, para hacer mi propio Manifiesto Navideño...

Para mí el 2011 ha sido un año poco más que raro: viví la crisis en España en toda su inmensidad buscando trabajo desesperadamente, hasta en Carrefour o Mercadona... estuve a la espera de un trabajo como diseñador del grupo EF en Suiza y de otro en Singapur... me fui a Inglaterra a entregar CVs a mansalva, sin descanso... volví a España, empaqueté una casa llena de cajas con pequeñas partes de toda mi vida... dejé todo en mi tierra y me vine a Hyderabad, India, a trabajar como Profesor de Diseño Multimedia en Raffles Millenium International... cambié de occidente a oriente con todo lo que conlleva, y sus trámites, y sus papeleos... entre mi novia y yo hicimos millones de papeles para que ella pudiera venir a compartir esta loca aventura conmigo... hemos conocido un país tan famoso pero a la vez tan desconocido (y seguimos conociéndolo), con base de operaciones en la capital del estado con la comida más picante... y estamos sobreviviendo a la Navidad. Aunque haya sido un resumen, debo confesar que en unos segundos he recorrido todo el año de inicio a fin, de las risas a las lágrimas... y me he quedado un poco impactado por el vértigo. Si me llegan a preguntar a finales de 2010 acerca del 2011, seguramente no hubiera acertado ni una de las frases que en este párrafo han resumido mi año, este año, que ya toca a su fin.

Ya con la edad de Jesucristo me he visto en la obligación moral de una pequeña cura de salud autodiagnosticada, y con la imperiosa necesidad de vivir mejor, más feliz, de escucharme más, en todos los sentidos. Hasta mi partida no habían pasado muchas cosas realmente relevantes, y fue justo venirme y empezar la primavera en Murcia, el bando de la huerta, el Entierro de la sardina, el 15M, el terremoto de Lorca, el SOS, la muerte de mi bisa, cumpleaños importantes... que quizá no sean los eventos más señalados para vuestros calendarios, pero que para mí, en la distancia, han supuesto mucho y me ha costado mucho (dependiendo del caso) superar.

Afortunadamente, estoy muy bien acompañado. No es que no lo supiera antes, pero sí que es cierto que este año me he dado cuenta de que no sólo tengo una novia excelente, sino que he encontrado a mi mejor amiga, a la mejor compañera de viaje, a la mejor persona para estar de fiesta, a la mejor compañera de piso... entre otras maravillosas cualidades que tengo la suerte de apreciar y disfrutar cada día a su lado. Y cómo no, gaTuna ha demostrado ser una auténtica cazadora y muy buena mascota... la queremos como si fuera casi una hija. Gracias a ambas, mi vida ha pasado de ser una escala de grises a un multicolor donde cada día, al despertarme y verlas a ambas cerca de mí, agradezco a la vida haberlas conocido.

Y aunque esté bien lejos, valoro cada vez más a mi familia... las fiestas, por momentos, son duras sin estar a su lado. Oír su voz de vez en cuando me hace sentirme un poco más cerca de ellos, y los tengo muy muy cerca... en concreto, aquí dentro de mi corazón, y a todas horas me acuerdo de ellos: mi padre, mi madre y mi hermana... mis abuelas... mi tata... mis tíos y mis primos. Su recuerdo me ha dado mucha alegría y mucha nostalgia a la par, pero dicen que el que no siente no vive... y puedo decir que he vivido.

Mis amigos... esparcidos por el mundo por la crisis. Estéis donde estéis, sigo pensando en vosotros, en todos los momentos que hemos podido compartir, y sueño con más futuros momentos. De toda la vida, de la playa, de la música, del trabajo... da igual de dónde hayáis llegado: os agradezco que sigáis ahí y que de vez en cuando, como yo con vosotros, os acordéis de mí.

Mi propósito para 2012 será sencillo: voy a aportar mi granito de arena para que este mundo sea un poquito mejor, aunque sea en intención. Creo que no me debería costar mucho ser lo más agradable que pueda, tener paciencia con las adversidades que se me presenten y cuando surja un problema, buscar una solución... sin hacer mucho ruido, sin enfadarme, sin desesperarme. Si sonríes a la vida, dicen que la vida te sonríe también... y quiero una vida sonriente, una vida feliz, una vida sencilla. Y quiero que no sea un propósito, quiero hacerlo un lema de vida, mi leit motif... yo por si acaso, os deseo un muy feliz 2012 y que entre todos los pequeños granitos de arena consigamos hacer un gran desierto de paz y de esperanza, una nueva era en la que la crisis sea una palabra que podamos olvidar y que, si hace falta una revolución social, así sea, pero para mejor, que para ir a peor, nos quedamos como estamos que ya está bien!

domingo, 11 de diciembre de 2011

Gaju

La primera vez que lo conocí fue en mi casa con motivo del cumpleaños de Usama, que celebramos en mi casa. Iba acompañado de su novia, y entre los tres nos reímos de lo complicadas que son a veces las relaciones de pareja pero que como se suele decir, "al final siempre triunfa el amor". Me alegró mucho ver una pareja tan compenetrada, simpática y moderna. Ella estaba de vacaciones y pronto volvería a UK, mientras él seguiría por aquí intentando encontrar un trabajo en condiciones.. Estarían separados mucho tiempo, pero no les importaba.

Cuando me enteré ayer noche de que Gaju ya no estaría entre nosotros, no me lo podía creer. La última vez que lo vi fue en mi casa, en la terraza, pasando un buen rato en compañía, con la guitarra cantando "Jeremy", de Pearl Jam. Desde entonces, y como todo el mundo, hemos estado ocupados con nuestras respectivas vidas y no ha surgido la oportunidad del reencuentro. Este mediodía iré a rendirle mis respetos a su familia y a darle el último adiós.

Fue un accidente en la moto, y Usama iba con él, aunque salió mejor parado por suerte. Perdón por la expresión, pero... puta manía de no llevar casco en la moto!!! Con lo baratos que son y lo poco que cuesta ponérselos... y con el infernal tráfico de esta ciudad, donde todo el mundo se cruza sin avisar, no hay semáforos y las carreteras no son ni mucho menos firmes. Como he oído ya varias veces... no hay más accidentes porque Vishnu no quiere.

Nazia ahora está llegando de UK para despedirse del hombre que la había llenado con tantas alegrías, y junto a quien había soportado la distancia en el amor; un amor profesado y sentido que aun a pesar de doler, les animaba a pensar que un día más era un día menos. La vida no es justa, pero aún lo es menos cuando hablamos a veces de amor.

Lamento no haber podido coincidir más con él. Sé que se suele decir mucho, y más cuando una persona muere, pero de verdad lo siento. Ojalá hubiera podido coincidir más con él. Me acordaré siempre de su única ceja y de su sempiterna sonrisa; de su bondad y de su suavidad al hablar; de su amistad desinteresada y de su buen karma.

Descansa en paz, amigo.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Goa: el paraíso

Como reza el título, es, efectivamente, el paraíso. Quizá mirándolos con otros ojos, frescos o recién llegados, podría quizá no ser para tanto, pero creo que no me equivoco, y por muchos motivos. Este viaje lo hicimos ya hace casi dos meses, por Diwali y aprovechando el puente que había, de miércoles a domingo.

La ida la hicimos el semi-sleeper, y afortunadamente la carretera no tenía demasiados baches. La llegada suele ser a Panjim (o Panaji), donde el viajero decide tomar el camino del norte o del sur. El norte, como todo el mundo comenta, es la zona de la marcha y de los hippies, mientras que el sur es la zona de la tranquilidad y el relax.

Comenzamos nuestro viaje por el norte, por Anjuna. Se dice que es aquí donde acontecen las mejores raves y donde está el mayor hippie de Goa, aunque nosotros no viéramos mucha cosa fuera de lo normal. La verdad es que la playa no era muy grande e incluso parecía más pequeña por el grupo de vacas que se paseaban por la mañana. La arena, dorada con reflejos antracita debido al fondo mineral, se mecía levemente en la orilla con el "rompío" de las pequeñas olas. No demasiada vegetación ni mucha gente en la playa... según dicen, la gente se reserva para por la noche. Al dejar las cosas en la habitación, unos delfines nos saludaron desde el mar mientras nos tomábamos una muy merecida cerveza fría. Nos alojamos en http://www.saiprasadgoa.com/.

Aprovechamos para visitar Baga Beach, no muy lejos de allí en moto, y la verdad es que me recordó mucho a la zona del rompeolas del Galúa, en La Manga, pero con el eje vertical invertido y con chiringuitos. Eso sí... mucha mucha gente. Se delimita la zona habilitada para el baño y el personal de la "Cruz Roja" de aquí (que viste casi como la selección española de fútbol) controlan a los bañistas hindis desde una silla elevada en la orilla y con un megáfono desde una lancha por detrás de las olas. Y hablamos que las olas no superaban el medio metro, pero al parecer esta gente ni sabe lo que es un bañador ni mucho menos nadar, con lo que se quedan cerca de la orilla.

Y aprovechando la ocasión haré un inciso: ellas se bañan casi cubiertas o/y vestidas y ellos con la ropa interior. Hablo de l@s indi@s, por supuesto. Por un lado me desagrada esa desigualdad a la hora de vestir en la playa: ellas muy cubiertas y ellos todo lo contrario. Pero es que, por el otro lado, ellos tienen un gusto horroroso para la ropa interior, y a veces conjuntan esos calzoncillos slip raquíticos con una camiseta interior sin mangas blanca, de las de toda la vida... y os aseguro que por un lado es gracioso verlos pero por el otro da un poco de cosa... como grimilla y todo eso.

Volviendo a Baga... todo el mundo se agolpa en el agua en un espacio muy reducido y controlados por los vigilantes de la playa de turno... y al salir de bañarte, el abordaje de los vendedores de cualquier cosa, que no se dan cuenta de que acabas de salir de darte un baño y que, aunque quisieras comprarles algo, evidentemente no llevas la cartera encima.

De vuelta a Anjuna, el paseo por el mercadillo (el Flea Market) fue bastante agradable, cerca de la playa, con millones de puestos para comprar prácticamente cualquier cosa. Varios restaurantes rebosaban de gente escuchando música en directo y tomando algo, mientras el resto de visitantes veía, negociaba y compraba.

A la mañana siguiente, rumbo al sur, que era realmente lo que necesitábamos como cura de Hyderabad: tranquilidad, playa y buenos alimentos. El primer destino, Agonda, era bastante más desierto de lo que pensábamos, pero el alojamiento tenía muy buena pinta: cabañas nuevas, a 50 metros de la orilla, y muy bien acabadas, pero con el baño fuera y sin techo. De hecho, por la mañana, al lavarnos los dientes saludamos a un macaco que se hallaba a dos metros de nosotros.

La playa era bastante ancha y larga, y terminaba en su parte más occidental en un pequeño peñón bajo el cual se encontraba una minúscula aldea de pescadores que subsisten: ellos, de la pesca en barco con red; ellas, de la recogida de moluscos de las rocas. Por la tarde, un grupo de chiquillos jugaba al cricket en la orilla, y ocasionalmente se veía a alguien pasear por la playa, pero por regla general, allí se paraba el tiempo.

Cerca de nuestro "resort" se iba a oficiar una boda de extranjeros, con elefante y todo. En definitiva, muy tranquila. Y por suerte, el dueño era primo de nuestro amigo Harish y la noche nos salió gratis.

Como último destino, decidimos probar con Palolem, cerca de Agonda (tardamos unos quince o veinte minutos en llegar). Simplemente la visión de la bahía, toda abrigada por palmeras, con arena fina y blanquecina, con poca gente... pensamos que quizá ésta sí que iba a ser nuestra playa. El alojamiento era bastante barato y estábamos a unos diez o cuarenta metros de la orilla (dependiendo de la marea), y desde nuestro porche veíamos el mar... qué más se puede pedir?

Por toda la extensión de la playa se distribuyen chiringuitos y "resorts de cabañas", y en ocasiones, dos en uno. Nosotros, particularmente elegimos un restaurante (Hi-Tide) que tenía tumbonas con sombrillas para tomar el sol, y allí nos hicimos fuertes todos los días. Podíamos despreocuparnos de nuestras cosas e irnos a bañar cuando quisiéramos, pedir la comida y volver a comer... y todo el día consumiendo no nos costaba más del equivalente a 13 € entre los dos (cervecitas, comida, postre, café, cervecitas, cena, postre y copa/s).

Por la mañana temprano, una buena opción fue hacer un viajecito en barco por los alrededores, con un pescador simpático y cantarín. Nos paseó por Butterfly Beach, Monkey Island y Honeymoon Beach, pero nuestro objetivo era ver delfines, y lo conseguimos. Era un grupo reducido, de unos 5 ejemplares, pero con la confluencia de otras tres barquichuelas no fue fácil hacerles un buen seguimiento para conseguir buenas fotos (entre los ruidos de los motores y los residuos del combustible en el agua, los pobres delfines no estaban cómodos).

En todo Goa, lo mejor es que tanto la comida como la bebida y el alojamiento son muy muy económicos, y sobre todo, la comida no es picante. De hecho, además de no ser picante, está exquisita, y tanto el pescado como el marisco local son excelentes y muy económicos. Y al no haber tanta restricción para conseguir una licencia para vender alcohol, aquí en Goa el precio es casi tres veces menor que en Hyderabad, y por 35 rupias (50 céntimos de euro), te puedes tomar un tercio de Kings (cerveza local) en un bar, mirando al mar.

En Palolem no hay tanto turista ni hay tanto paisano hindustaní; no hay agobio de vendedores/as en la playa; no hay aglomeración ni es una playa desierta; la vegetación colindante hace la vista muy agradable... sin duda, es el paraíso.

Pd.- Por cierto... vamos a pasar la Nochevieja en Palolem.