domingo, 29 de enero de 2012

Bombay

Se dice, según datos estadísticos, que es la segunda ciudad más grande del mundo, que es la segunda ciudad más poblada del planeta, que es la ciudad con la mayor densidad de población y que un 60% de sus habitantes viven en slums (chabolas... de ahí "Slumdog Millionaire"). Se dice que es extremadamente bulliciosa y que la vida allí es frenética. Yo sólo puedo decir que ha sido un viaje perfecto y que me ha encantado.

Debo comenzar describiendo el viaje en tren, ya que ha sido nuestra primera experiencia en uno, aquí en India. Viajamos en 2AC (segunda clase con aire acondicionado), y por supuesto, sleeper (tren cama, para que nos entendamos). Frente a nosotros, una pareja con su hijo, que no paraba de hablar e incluso a ratos, gritaba... un poco más allá del pasillo, un matrimonio de abueletes nos inspiraba ternura, ya que la señora iba recitando y casi cantando versos a su marido, que la escuchaba con gran deleite y los ojos cerrados. Señores pasaban por el pasillo ofreciendo agua, refrescos, chai, samosas o incluso biryani. Todo muy típico y más que agradable. Afortunadamente, como en el tren no hay baches, el sueño fue bastante más que satisfactorio.

Al despertar, el desayuno estaba esperando y quedaban sólo 3 horas para llegar. Entre vagones, las puertas abiertas invitaban a degustar un chai mientras nuestros pies colgaban por fuera del vagón y la luz de la mañana nos abrigaba con su calor... un momento perfecto para respirar aire fresco y tomar algunas fotos mientras pasábamos a la altura de Pune. Asombrosamente, llegamos poco antes de lo previsto y con las pilas cargadas. Desde dentro, la estación CST (Chhatrapati Shivaji Terminal) parecía una más, pero por fuera cortaba la respiración, con su arquitectura victoriana, recordando al Londres más auténtico.

Tras un ligero almuerzo nos dirigimos al hotel, que se ubica en "tierra de nadie", entre el norte y el sur; entre el este y el oeste, cerca de la estación de tren de Cotton Greens. El Pals Hotel estaba bastante mejor de lo que los comentarios de Trip Advisor mostraban, y aunque los pasillos y las zonas comunes fueran un tanto tétricas, la habitación con la que nos quedamos estaba bastante bien y muy limpia. Tuvimos bastante suerte ya que Bombay es una ciudad muy cara y nuestro hotel era muy económico pero claro... no estaba en zona turística, y casi que mejor así.

Tras dejar las cosas y un ligero "fresh up" (véase, una ducha, respirar un pelín y hacer el planning), cogimos destino a Malabar Hill, al sur de Mumbai. Vimos atardecer junto a unas casas prácticamente invisibles desde la carretera principal, donde los niños jugaban con las cometas entre las rocas de la playa, mientras el rojizo sol iba cayendo lentamente. Tras el solaz, un agradable paseo nos llevó al estanque de Banganga, que por mucho que diga la Lonely Planet, deja bastante que desear al ser simplemente un estanque, ni más ni menos, y del cual se cuenta una leyenda: Lord Ram, en su viaje a Sri Lanka para rescatar a su amada Sita, hizo una pausa aquí y lanzó una flecha al suelo del hoy estanque... comenzó a fluir agua y ese agua es el que sigue alimentando el estanque... esa flecha, hoy en día es un palo en el centro del estanque, del que se dice también que es el centro del mundo... mitos aparte, bastante insulso. Por esta zona se halla también la "Torre del Silencio", donde según la religión Zoroastrista se depositan los restos de los difuntos para que los animales se alimenten de su carne, ya que en esta religión ni se entierra ni se incinera... en Bombay quedan aún muchos resquicios de la cultura parsi. Proseguimos el paseo hasta Kemps Corner, donde sin poder evitarlo, entramos a Crossword a arrasar comprando libros, uno de nuestros deportes favoritos en India. Al ser el primer día, decidimos volver al hotel y cenar allí en la habitación... la comida, excelente y bastante económica.

El segundo día amaneció un poco más tarde de lo estimado pero justificado; merece la pena estar frescos... tras el desayuno y la ducha de rigor, emprendimos rumbo a la "Puerta de India", donde cogeríamos el barco hacia Elephanta Island, a una hora más o menos. Nos intentaron prohibir sacar fotos desde la cubierta superior del barco al ser zona militar, pero no impidieron que nos saliéramos con la nuestra. La Isla Elephanta se halla en la bahía de Bombay, y sus cuevas datan aproximadamente del siglo VII... muchas esculturas se hallan bien conservadas, pero son las menos. Cabe destacar la gigantesca cabeza de Shiva con tres de sus "formas" más conocidas (con los ojos cerrados meditando, enfadado y su forma femenina), y excepto la cueva principal (o número 1), las demás se pueden obviar. En el viaje de vuelta, dos guiris que vimos bebiendo cerveza como si no hubiera mañana nos amenizaron el trayecto con sus cabezadas intentando dormir la mona y agitados por los movimientos de la embarcación... fue muy divertido. Aquí va el vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=sYAXmcjFpo8&feature=youtu.be

Al llegar otra vez a tierra, un agradable paseo nos condujo a Colaba, la zona turística por excelencia, donde bajo los soportales de los edificios de la calle principal, vendedores callejeros te ofrecen ittar (perfumes), pulseras, ropa o libros (merece la pena regatear para conseguir un libro de 350 rupias por sólo 100). Es agradable, ya que parece un rastro venido a menos y por la noche... me recuerda un poco al mercadillo de la Plaza Bohemia de La Manga. Por esta zona he visto más turistas que en toda mi estancia en India.

Al día siguiente tocaba visitar las zonas de Fort y Churchgate, que están bastante próximas a Colaba y son también el centro del Sur de Bombay. Calles preciosas, con aceras anchas y generosas que hacen que pasear sea más sencillo y más bajo un cálido día. Como suele pasar, uno no se da cuenta de las distancias cuando mira un mapa, pero teniendo en cuenta que estamos en una ciudad gigantesca, las horas pasan y los pies se resienten, pero con gusto al estar en medio de tanta belleza arquitectónica.

Por esta zona hay un inmenso mercadillo de ropa, y es curioso que siempre te piden aquí 4 veces más de lo que cuesta. Tú, que ya sabes por dónde andan los precios, le dices que no... como es costumbre, viene la contrapregunta: por cuánto? Y la respuesta suele ser el precio que tú ya sabes que vale, pero al final es muy raro que el vendedor dé su brazo a torcer y que te dé lo que quieres por lo que tú lo quieres. Sus maneras de hacer negocios...

Nos propusimos dar un paseo por la playa de Chowpatty, por el paseo marítimo de Marine Drive, y sinceramente nos recordó un poco a La Habana y su Malecón. La gente aprovechaba para sentarse a charlar mientras el sol del atardecer teñía la bahía con sus agradables tonos rojizos mientras que en el "Cafe on the beach" degustábamos, probablemente, el peor café helado de nuestra vida, y a un precio nada económico... pero la visita era obligada. De lo mejor, el mega-hospital Saifee que, al anochecer, deslumbraba con sus imponentes luces al visitante que se deleitaba con el skyline de Bombay de noche. Impresionante y digno de ver.

Gracias a nuestro amigo Harshad nos pusimos en contacto con Javier, valenciano que vive aquí en Mumbai desde hace unos 2 años. No es porque él vaya a leer estas líneas (que sí las leerá), pero es muy agradable y fue una gran suerte dar con él... quedamos en Bandra, nueva zona residencial y de ocio, en el Norte de la ciudad. El primer sitio fue Bonobo, un agradable club en una terraza interior, con ambiente animado y mucho expat. Allí conocimos también a Víctor (extremeño) y a Deepak (de Mumbai, piloto y con novia española), con quienes tuvimos un agradable intercambio de impresiones y experiencias. Víctor, tras Bonobo, se retiró, pero el resto (Javier, Ana, Deepak y yo) nos fuimos a Zero, un club que sinceramente no podría ubicar... situado en una antigua fábrica, con una enorme estatua a la entrada y con un diseño bastante pero agradable. Lamentablemente y como es normal por estas tierras, el club cerró a la 1:30, así que Javier sugirió que nos fuéramos a su casa a seguir un rato más... y con tan buena compañía, por supuesto. Javier vive cerca de Juhu, al ladito de la playa, en una zona lo bastante alejada y en alto como para tener tranquilidad y, a la luz del día, unas vistas maravillosas. Lo malo es que en Mumbai, los alquileres son 4 veces más caros que en Hyderabad. La amena charla se mantuvo hasta altas horas de la mañana, y en el largo trayecto de vuelta al hotel, Bombay nos amaneció entre cabezadas.

Para el último día nos dejamos la playa de Juhu con sus puestos de comida y la orilla llena de gente que allí acude a pasar el domingo paseando, jugando o simplemente comiendo en la playa con sus amigos o familia. En esta zona se encuentran algunos de los hoteles más exclusivos de Bombay (de hecho entramos en uno con "minipanadería" para comprar unas barras de pan del de verdad). Realizamos una llamada y Javier acudió, y nos invitó a ir con él a casa de Iratxe (española residente también en Mumbai) y su novio Dev, en la zona de Santacruz, no muy lejos. Fue un verdadero placer conocer a más españoles residentes aquí, y más aún cuando te agasajan con un plato de excelente jamón ibérico, de ese que se te derrite en la lengua. Desafortunadamente, teníamos que salir hacia el aeropuerto y no queríamos llegar tarde, pero sí que es cierto que la estancia se nos pasó demasiado rápida, ya que estábamos más que agusto.

En llegar al aeropuerto tardamos no más de 20 minutos, y una vez allí, todos los prejuicios hacia los trámites en India desaparecieron, al ser todo muy rápido y eficiente, desde la facturación hasta la pequeña y acogedora terminal, pasando por el control de seguridad... y ello contando que el vuelo era de sólo una hora hace que viajar en avión dentro de India sea una excelente (y a veces cara) idea, pero como era nuestra primera vez y los billetes tenían un precio bastante razonable, había que probar... y si podemos, repetiremos.

Como conclusión, puede que este post haya resultado algo insulso, pero la verdad es que a veces las palabras se quedan cortas para describir algo que va un poco más allá de lo bueno y lo satisfactorio: lo perfecto. Y no sólo este viaje ha sido perfecto, sino que últimamente todos los que hacemos salen así de bien y sin ningún problema pero claro... es muy sencillo teniendo una inmejorable compañera de viaje. Veredicto? Pues con el corazón, Mumbai me ha encantado y según mi empresa, me espera un viaje en Mayo con los gastos pagados, así que nos vamos a ir preparando ya que este tipo de viajes, con los gastos pagados, saben mucho mejor. Y si mi empresa no me mandara, ya nos encargaríamos de volver por nuestra cuenta porque Bombay ha merecido la pena... por la ciudad en sí y por la gente que hemos conocido.

PD.- Por si no habéis visto el álbum de fotos, aquí va: http://www.facebook.com/media/set/?set=a.286655758065715.68064.100001638800362&type=3&l=421009b130

lunes, 26 de diciembre de 2011

Un año 2011

"En estas fechas tan señaladas" y "en un marco incomparable" (además de muchas más coletillas periodísticas), aprovecho, tal y como hizo el Rey, para hacer mi propio Manifiesto Navideño...

Para mí el 2011 ha sido un año poco más que raro: viví la crisis en España en toda su inmensidad buscando trabajo desesperadamente, hasta en Carrefour o Mercadona... estuve a la espera de un trabajo como diseñador del grupo EF en Suiza y de otro en Singapur... me fui a Inglaterra a entregar CVs a mansalva, sin descanso... volví a España, empaqueté una casa llena de cajas con pequeñas partes de toda mi vida... dejé todo en mi tierra y me vine a Hyderabad, India, a trabajar como Profesor de Diseño Multimedia en Raffles Millenium International... cambié de occidente a oriente con todo lo que conlleva, y sus trámites, y sus papeleos... entre mi novia y yo hicimos millones de papeles para que ella pudiera venir a compartir esta loca aventura conmigo... hemos conocido un país tan famoso pero a la vez tan desconocido (y seguimos conociéndolo), con base de operaciones en la capital del estado con la comida más picante... y estamos sobreviviendo a la Navidad. Aunque haya sido un resumen, debo confesar que en unos segundos he recorrido todo el año de inicio a fin, de las risas a las lágrimas... y me he quedado un poco impactado por el vértigo. Si me llegan a preguntar a finales de 2010 acerca del 2011, seguramente no hubiera acertado ni una de las frases que en este párrafo han resumido mi año, este año, que ya toca a su fin.

Ya con la edad de Jesucristo me he visto en la obligación moral de una pequeña cura de salud autodiagnosticada, y con la imperiosa necesidad de vivir mejor, más feliz, de escucharme más, en todos los sentidos. Hasta mi partida no habían pasado muchas cosas realmente relevantes, y fue justo venirme y empezar la primavera en Murcia, el bando de la huerta, el Entierro de la sardina, el 15M, el terremoto de Lorca, el SOS, la muerte de mi bisa, cumpleaños importantes... que quizá no sean los eventos más señalados para vuestros calendarios, pero que para mí, en la distancia, han supuesto mucho y me ha costado mucho (dependiendo del caso) superar.

Afortunadamente, estoy muy bien acompañado. No es que no lo supiera antes, pero sí que es cierto que este año me he dado cuenta de que no sólo tengo una novia excelente, sino que he encontrado a mi mejor amiga, a la mejor compañera de viaje, a la mejor persona para estar de fiesta, a la mejor compañera de piso... entre otras maravillosas cualidades que tengo la suerte de apreciar y disfrutar cada día a su lado. Y cómo no, gaTuna ha demostrado ser una auténtica cazadora y muy buena mascota... la queremos como si fuera casi una hija. Gracias a ambas, mi vida ha pasado de ser una escala de grises a un multicolor donde cada día, al despertarme y verlas a ambas cerca de mí, agradezco a la vida haberlas conocido.

Y aunque esté bien lejos, valoro cada vez más a mi familia... las fiestas, por momentos, son duras sin estar a su lado. Oír su voz de vez en cuando me hace sentirme un poco más cerca de ellos, y los tengo muy muy cerca... en concreto, aquí dentro de mi corazón, y a todas horas me acuerdo de ellos: mi padre, mi madre y mi hermana... mis abuelas... mi tata... mis tíos y mis primos. Su recuerdo me ha dado mucha alegría y mucha nostalgia a la par, pero dicen que el que no siente no vive... y puedo decir que he vivido.

Mis amigos... esparcidos por el mundo por la crisis. Estéis donde estéis, sigo pensando en vosotros, en todos los momentos que hemos podido compartir, y sueño con más futuros momentos. De toda la vida, de la playa, de la música, del trabajo... da igual de dónde hayáis llegado: os agradezco que sigáis ahí y que de vez en cuando, como yo con vosotros, os acordéis de mí.

Mi propósito para 2012 será sencillo: voy a aportar mi granito de arena para que este mundo sea un poquito mejor, aunque sea en intención. Creo que no me debería costar mucho ser lo más agradable que pueda, tener paciencia con las adversidades que se me presenten y cuando surja un problema, buscar una solución... sin hacer mucho ruido, sin enfadarme, sin desesperarme. Si sonríes a la vida, dicen que la vida te sonríe también... y quiero una vida sonriente, una vida feliz, una vida sencilla. Y quiero que no sea un propósito, quiero hacerlo un lema de vida, mi leit motif... yo por si acaso, os deseo un muy feliz 2012 y que entre todos los pequeños granitos de arena consigamos hacer un gran desierto de paz y de esperanza, una nueva era en la que la crisis sea una palabra que podamos olvidar y que, si hace falta una revolución social, así sea, pero para mejor, que para ir a peor, nos quedamos como estamos que ya está bien!

domingo, 11 de diciembre de 2011

Gaju

La primera vez que lo conocí fue en mi casa con motivo del cumpleaños de Usama, que celebramos en mi casa. Iba acompañado de su novia, y entre los tres nos reímos de lo complicadas que son a veces las relaciones de pareja pero que como se suele decir, "al final siempre triunfa el amor". Me alegró mucho ver una pareja tan compenetrada, simpática y moderna. Ella estaba de vacaciones y pronto volvería a UK, mientras él seguiría por aquí intentando encontrar un trabajo en condiciones.. Estarían separados mucho tiempo, pero no les importaba.

Cuando me enteré ayer noche de que Gaju ya no estaría entre nosotros, no me lo podía creer. La última vez que lo vi fue en mi casa, en la terraza, pasando un buen rato en compañía, con la guitarra cantando "Jeremy", de Pearl Jam. Desde entonces, y como todo el mundo, hemos estado ocupados con nuestras respectivas vidas y no ha surgido la oportunidad del reencuentro. Este mediodía iré a rendirle mis respetos a su familia y a darle el último adiós.

Fue un accidente en la moto, y Usama iba con él, aunque salió mejor parado por suerte. Perdón por la expresión, pero... puta manía de no llevar casco en la moto!!! Con lo baratos que son y lo poco que cuesta ponérselos... y con el infernal tráfico de esta ciudad, donde todo el mundo se cruza sin avisar, no hay semáforos y las carreteras no son ni mucho menos firmes. Como he oído ya varias veces... no hay más accidentes porque Vishnu no quiere.

Nazia ahora está llegando de UK para despedirse del hombre que la había llenado con tantas alegrías, y junto a quien había soportado la distancia en el amor; un amor profesado y sentido que aun a pesar de doler, les animaba a pensar que un día más era un día menos. La vida no es justa, pero aún lo es menos cuando hablamos a veces de amor.

Lamento no haber podido coincidir más con él. Sé que se suele decir mucho, y más cuando una persona muere, pero de verdad lo siento. Ojalá hubiera podido coincidir más con él. Me acordaré siempre de su única ceja y de su sempiterna sonrisa; de su bondad y de su suavidad al hablar; de su amistad desinteresada y de su buen karma.

Descansa en paz, amigo.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Goa: el paraíso

Como reza el título, es, efectivamente, el paraíso. Quizá mirándolos con otros ojos, frescos o recién llegados, podría quizá no ser para tanto, pero creo que no me equivoco, y por muchos motivos. Este viaje lo hicimos ya hace casi dos meses, por Diwali y aprovechando el puente que había, de miércoles a domingo.

La ida la hicimos el semi-sleeper, y afortunadamente la carretera no tenía demasiados baches. La llegada suele ser a Panjim (o Panaji), donde el viajero decide tomar el camino del norte o del sur. El norte, como todo el mundo comenta, es la zona de la marcha y de los hippies, mientras que el sur es la zona de la tranquilidad y el relax.

Comenzamos nuestro viaje por el norte, por Anjuna. Se dice que es aquí donde acontecen las mejores raves y donde está el mayor hippie de Goa, aunque nosotros no viéramos mucha cosa fuera de lo normal. La verdad es que la playa no era muy grande e incluso parecía más pequeña por el grupo de vacas que se paseaban por la mañana. La arena, dorada con reflejos antracita debido al fondo mineral, se mecía levemente en la orilla con el "rompío" de las pequeñas olas. No demasiada vegetación ni mucha gente en la playa... según dicen, la gente se reserva para por la noche. Al dejar las cosas en la habitación, unos delfines nos saludaron desde el mar mientras nos tomábamos una muy merecida cerveza fría. Nos alojamos en http://www.saiprasadgoa.com/.

Aprovechamos para visitar Baga Beach, no muy lejos de allí en moto, y la verdad es que me recordó mucho a la zona del rompeolas del Galúa, en La Manga, pero con el eje vertical invertido y con chiringuitos. Eso sí... mucha mucha gente. Se delimita la zona habilitada para el baño y el personal de la "Cruz Roja" de aquí (que viste casi como la selección española de fútbol) controlan a los bañistas hindis desde una silla elevada en la orilla y con un megáfono desde una lancha por detrás de las olas. Y hablamos que las olas no superaban el medio metro, pero al parecer esta gente ni sabe lo que es un bañador ni mucho menos nadar, con lo que se quedan cerca de la orilla.

Y aprovechando la ocasión haré un inciso: ellas se bañan casi cubiertas o/y vestidas y ellos con la ropa interior. Hablo de l@s indi@s, por supuesto. Por un lado me desagrada esa desigualdad a la hora de vestir en la playa: ellas muy cubiertas y ellos todo lo contrario. Pero es que, por el otro lado, ellos tienen un gusto horroroso para la ropa interior, y a veces conjuntan esos calzoncillos slip raquíticos con una camiseta interior sin mangas blanca, de las de toda la vida... y os aseguro que por un lado es gracioso verlos pero por el otro da un poco de cosa... como grimilla y todo eso.

Volviendo a Baga... todo el mundo se agolpa en el agua en un espacio muy reducido y controlados por los vigilantes de la playa de turno... y al salir de bañarte, el abordaje de los vendedores de cualquier cosa, que no se dan cuenta de que acabas de salir de darte un baño y que, aunque quisieras comprarles algo, evidentemente no llevas la cartera encima.

De vuelta a Anjuna, el paseo por el mercadillo (el Flea Market) fue bastante agradable, cerca de la playa, con millones de puestos para comprar prácticamente cualquier cosa. Varios restaurantes rebosaban de gente escuchando música en directo y tomando algo, mientras el resto de visitantes veía, negociaba y compraba.

A la mañana siguiente, rumbo al sur, que era realmente lo que necesitábamos como cura de Hyderabad: tranquilidad, playa y buenos alimentos. El primer destino, Agonda, era bastante más desierto de lo que pensábamos, pero el alojamiento tenía muy buena pinta: cabañas nuevas, a 50 metros de la orilla, y muy bien acabadas, pero con el baño fuera y sin techo. De hecho, por la mañana, al lavarnos los dientes saludamos a un macaco que se hallaba a dos metros de nosotros.

La playa era bastante ancha y larga, y terminaba en su parte más occidental en un pequeño peñón bajo el cual se encontraba una minúscula aldea de pescadores que subsisten: ellos, de la pesca en barco con red; ellas, de la recogida de moluscos de las rocas. Por la tarde, un grupo de chiquillos jugaba al cricket en la orilla, y ocasionalmente se veía a alguien pasear por la playa, pero por regla general, allí se paraba el tiempo.

Cerca de nuestro "resort" se iba a oficiar una boda de extranjeros, con elefante y todo. En definitiva, muy tranquila. Y por suerte, el dueño era primo de nuestro amigo Harish y la noche nos salió gratis.

Como último destino, decidimos probar con Palolem, cerca de Agonda (tardamos unos quince o veinte minutos en llegar). Simplemente la visión de la bahía, toda abrigada por palmeras, con arena fina y blanquecina, con poca gente... pensamos que quizá ésta sí que iba a ser nuestra playa. El alojamiento era bastante barato y estábamos a unos diez o cuarenta metros de la orilla (dependiendo de la marea), y desde nuestro porche veíamos el mar... qué más se puede pedir?

Por toda la extensión de la playa se distribuyen chiringuitos y "resorts de cabañas", y en ocasiones, dos en uno. Nosotros, particularmente elegimos un restaurante (Hi-Tide) que tenía tumbonas con sombrillas para tomar el sol, y allí nos hicimos fuertes todos los días. Podíamos despreocuparnos de nuestras cosas e irnos a bañar cuando quisiéramos, pedir la comida y volver a comer... y todo el día consumiendo no nos costaba más del equivalente a 13 € entre los dos (cervecitas, comida, postre, café, cervecitas, cena, postre y copa/s).

Por la mañana temprano, una buena opción fue hacer un viajecito en barco por los alrededores, con un pescador simpático y cantarín. Nos paseó por Butterfly Beach, Monkey Island y Honeymoon Beach, pero nuestro objetivo era ver delfines, y lo conseguimos. Era un grupo reducido, de unos 5 ejemplares, pero con la confluencia de otras tres barquichuelas no fue fácil hacerles un buen seguimiento para conseguir buenas fotos (entre los ruidos de los motores y los residuos del combustible en el agua, los pobres delfines no estaban cómodos).

En todo Goa, lo mejor es que tanto la comida como la bebida y el alojamiento son muy muy económicos, y sobre todo, la comida no es picante. De hecho, además de no ser picante, está exquisita, y tanto el pescado como el marisco local son excelentes y muy económicos. Y al no haber tanta restricción para conseguir una licencia para vender alcohol, aquí en Goa el precio es casi tres veces menor que en Hyderabad, y por 35 rupias (50 céntimos de euro), te puedes tomar un tercio de Kings (cerveza local) en un bar, mirando al mar.

En Palolem no hay tanto turista ni hay tanto paisano hindustaní; no hay agobio de vendedores/as en la playa; no hay aglomeración ni es una playa desierta; la vegetación colindante hace la vista muy agradable... sin duda, es el paraíso.

Pd.- Por cierto... vamos a pasar la Nochevieja en Palolem.

martes, 29 de noviembre de 2011

Pune // NH7 Weekender Festival 2011

Con motivo del NH7 Weekender Bacardi Festival 2011 en Pune, allá que fuimos con ganas de desconectar un poco y pasarlo bien, que nos lo merecíamos, ya que el viaje de Goa quedó atrás y tanto tiempo en Hyderabad termina siendo malo para la salud.

El sleeper bus con el que fuimos no estaba mal, y a la ida fuimos delante, en nuestra cama doble, y a la vuelta, con la misma compañía, en la parte trasera. Afortunadamente, tanto delante como detrás, ambos viajes fueron agradables, sin muchas turbulencias y conseguimos descansar lo suficiente. Lo curioso de todo es que, vayas donde vayas, siempre tardas 12 horas y por la noche (mejor). Tanto si vas a algún sitio dentro de Andhra Pradesh como si sales a Goa, Pune, Bangalore, Hampi (los viajes que hemos hecho)… se tarda una noche, y si tienes sleeper bus con plazas que vaya tu destino has triunfado, pues cuesta lo mismo que un bus semi sleeper (de los de respaldo de toda la vida) y por experiencia propia, se viaja mucho mejor.

Lo bueno y lo malo de Pune, en mi opinión, es que es una ciudad cualquiera. No brilla en particular por nada y podría pasar inadvertida en cualquier mapa si no pusieran su nombre. Es bastante grande en extensión y sus calles son sencillas, y en el centro hay grandes avenidas con aceras a ambos lados y de un único sentido, organizadas de forma cuadricular, lo que hace que el centro sea muy sencillo a la hora de orientarse. En la zona céntrica, como toda “ciudad evolucionada” de India que se preste, centros comerciales, restaurantes de comida rápida y tiendas de marcas de moda le imprimen un aire más moderno, y a diferencia de Bangalore, en Pune, la MG Road es más estrecha en comparación pero con algo más de encanto, más íntima. Pune, a pesar de todo, es una ciudad totalmente normal.

Como cualquier ciudad grande, en los extraradios de Pune se pueden observar nuevos barrios surgiendo de la nada. Bloques de agradables edificios con buen gusto cromático que comparten zonas comunes frente a gigantes cementados de mil viviendas, subiendo bien alto en el cielo... donde la expansión de la urbe empuja a los residentes. Pese al contraste, se ve como una buena zona para vivir y la arquitectura es agradable a la vista. En uno de estos barrios, en Magarpatta City (el equivalente al Hi-Tech City de Hyderabad), y más concretamente en Laxmi Lawns, era donde se desarrollaba el festival.

La organización del festival era más que correcta, aunque al ser nuestra primera vez, lógicamente estábamos algo perdidos, pero gracias al mapa del recinto y un par de vueltas, todo se mostraba bastante más sencillo. Como es habitual, diferentes escenarios con diferentes estilos musicales y, a su vez, direrentes barras (con diferentes cócteles y bebidas disponibles) y diferentes tiendas donde comprar chominás o comida.

En referencia a la bebida, se echaba de menos la cerveza (bebida universal, como el agua) pero a falta de pan, bueno es un mojito. Las dos opciones eran optar por una copa o por un cubo (bucket, o su famosa traducción al castellano: mini). Preferimos un cubo (o más bien, la cubitera, la cual está en casa), ya que salía mejor económicamente y así tampoco teníamos que estar pendientes de volver a repostar con más frecuencia. Triunfaron las cubiteras de mojito y las de ron oscuro (con ciertos aromas a mora) con sprite y un chorrazo de limón (Murcia representando, siempre!!!). Y en cuanto a la comida, cuando apretaban las hambres y como es lógico en estas circunstancias, tocaba hacer cola pero afortunadamente el precio era razonable y el “condumio” estaba bueno.

Daba gusto estar allí, por todo: la gente actuaba y se movía de forma bastante responsable y era bastante agradable; los baños estaban limpios, fueras a la hora que fueras; en la barra no esperabas más de 5 minutos para que te sirvieran; todas las bandas sonaban genial y sinceramente el nivel de los grupos era bastante más elevado de lo que pensaba. En general, un festival muy bien planteado.

Creo que debo remarcar ciertas bandas/conciertos que realmente llamaron mi atención:

- The circus: A mi juicio, una banda joven y con mucho futuro. Por momentos me recordaban a Soundgarden, o a System of a Down, o quizá a Incubus… si tenéis la oportunidad, escuchadlos y juzgarlos por vosotros mismos. El concierto, brillante. http://nh7.in/thecircus/

- B.R.E.E.D.: Varios días antes ya escuché cosas y de antemano ya me enganchó el sonido: siempre me ha encantado el drum n bass, el jungle y el hiphop… y DJ Nasha los conjugó a la perfección en una sesión que, pese a tener “problemas técnicos” a los 10 minutos de empezar con todo el “subidón”, luego continuó como si nada hubiera pasado. Sinceramente, un concierto impresionante. http://djnasha.com/breed/

- Ayush Shrestha: Un cantautor que sólo tuvo 10 minutos para dar su concierto, ya que el retraso del escenario Dewarists hizo que su tiempo de actuación se redujera drásticamente y que la gente pidiera más. Su estilo, muy personal y ameno, con un timbre de voz que se desmarcaba de la guitarra pero que, en conjunto, dibujaban una melodía encantadora. http://www.facebook.com/ayushmusic?sk=info

- Reggae Rajahs VS Bass Foundation: Duelo de bandas en torno al reggae, y lo único que puedo decir es que fueron 2 horas y algo en las que no pudimos parar ni un momento, ya que sonaba un temazo tras otro, y por mucho que las bandas intentaran dividir al público asistente, realmente todos éramos una masa a tope, dándolo todo. http://www.reggaerajahs.com/ http://www.facebook.com/bassfoundation

Realmente me estoy dando cuenta de que, por mucho que pueda escribir acerca del festival, no puedo describir esa sensación de satisfacción que me invade cuando recuerdo lo bien que estábamos, así que el año que viene habrá que repetir sin duda y traer más documentación gráfica y audiovisual (de este año la hay, pero hay que retocarla, sobre todo los audios, pero poco a poco). Viva el NH7 Weekender!!!

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Bangalore

Bueno, la verdad es que como suelo decir, me encantaría tener más tiempo para escribir, pero lamentablemente, estoy muy ocupado viviendo... Esta crónica debería haber estado colgada aquí hace ya algo de tiempo, pero entre el trabajo y vicisitudes varias de la vida, no he tenido ocasión de terminarla... hasta hoy.

Tras la planificación inicial, preparativos y el típico etc., el viernes salí de trabajar a mi hora habitual y, tras pasar por casa a hacer la maleta, emprendimos camino hacia el autobús cuya parada, por suerte, estaba cerca de casa. De hecho, tuvimos que ir media hora antes porque al señor de la agencia le dio la real gana de, sin aviso, adelantar la salida del "sleeper bus" que nos llevaría a Bangalore, capital del estado de Karnataka, a unos 600 km.

Era la primera vez que cogíamos un "sleeper bus", y estábamos bastante ilusionados con la idea, ya que a la vuelta de Hampi tuve la ocasión de subir a uno y ver que estaba muy bien y sería una manera más cómoda de pasar la noche. Como su nombre indica, es un autobús "donde se duerme", es decir, que en vez de asientos reclinables tiene camas. El que vi en Hospet tenía a un lado camas dobles y al otro camas individuales. A su vez, todas éstas se distribuían en camas arriba y abajo, con lo que el bus, en su interior, se dividía en 4 partes, por decirlo de alguna manera. De hecho pensábamos inicialmente que el que nos iba a llevar en este viaje sería así, pero al entrar nos dimos cuenta de que no era así: éste tenía habitáculos con 4 camas distribuidas en 2 literas.

El concepto de viajar durmiendo en una cama es maravilloso... en un país con carreteras decentes, claro. En India, no sabes cuándo va a llegar ese bache que te va a despertar o que te va a sorprender levitando, como Shiva en su nirvana. Tras esta experiencia puedo afirmar que, aunque haya sido por unos segundos, he volado. Por el otro lado, como esta buena gente no tiene el mismo concepto de alimentación que nosotros (en su mayoría por el tema del vegetarianismo extremo, y por ende, no comen casi carne), están "más canijos", y con lo cual, su estatura es más reducida que la de los europeos... con esto quiero decir que yo, con mis 186 cm de longitud, no puedo dormir estirado, con lo que la famosa postura del "feto" o como la llamamos Ana y yo, la del "koala", es la más socorrida y apreciada.

La sorpresa llegó cuando, en mitad de la nada, el autobus paró, y no estábamos en Bangalore. Algo pasaba. Cómo no, sin informarnos y con mucha prisa, nos hicieron bajar del bus y coger nuestro equipaje. Tras tomar un chai, vimos cómo toda la gente que viajaba con nosotros se abalanzaba sobre un autobús que, como diría el gran Eduardo Mendoza, era "un punto por encima de cutre y cuatro por debajo de decente". Nos pagamos el billete y allí echamos una minisiesta hasta Bangalore, aún desconociendo los motivos, pero suponiendo que lógicamente el autobús se había averiado.

La primera impresión acerca de la ciudad fue "es diferente"... mucho parque, mucha tienda, mucho movimiento. Desde donde nos dejó el bus hasta el hotel dimos un agradable tour por la ciudad que nos ayudó a ver cuán diferente era de la Hyderabad en la que estamos acostumbrados a vivir, sobre todo por algo que puede parecer en principio una minucia: había aceras para caminar. Parece que no, pero aquí es algo que la gente proviniente de una "sociedad civilizada" apreciamos, y así evitamos jugarnos la vida cada dos por tres por el mero hecho de andar por la calle.

El hotel estaba muy bien y bastante céntrico, y tras dejar "los trastos" y darnos una ducha, decidimos salir "ar calle" a dar una vuelta. Estábamos muy cerca de Brigade Road, que a mí particularmente me recordó a cualquier calle de UK, con tiendas a los lados y con un estilo muy europeo, como ya nos comentó la gente antes de emprender este viaje. La juventud aquí vestía de manera bastante diferente a como estamos acostumbrados a ver en nuestra Hyderabad: ropa actual, mangas cortas y vaqueros decían adiós a las largas túnicas, hiyabs y saris. Se respiraba juventud y libertad (aparente, por supuesto).

Una larguísima MG Road (Mahatma Gandhi Road, la hay en casi todas las ciudades) casi divide la ciudad y es inevitable, en cualquier momento del día, no pasar o cruzar por ella. Pocos templos y muchas iglesias... probablemente es la ciudad con más iglesias y colegios católicos que haya visto en mi vida. Eso sí, la catedral... decepcionante en todos los sentidos, pero sinceramente no se puede pedir más.

El fin de semana nos lo tomamos en general con mucha tranquilidad y no nos queríamos agobiar en ver esto o aquello: el objetivo era dejarnos llevar. Asistimos a unas jornadas de Silicon India acerca de aplicaciones Android para móviles, pero tras unas cuantas ponencias, decidimos que hacer cualquier otra cosa sería más fructífero, ya que escuchar a ponentes que lo más parecido a una presentación que habían hecho en su vida era recitar la tabla de multiplicar del 1 era un poco desconcertante y falto de contenido. Así que optamos por pasear por el Fuerte (pequeño, bonito y austero), por el Palacio (idem eadem idem) y por los templos cercanos (una maravilla, como prácticamente todos). Por la noche decidimos disfrutar de una cena y una cerveza en probablemente el mejor sitio de la ciudad... la terraza de un piso 16 con vistas de la ciudad iluminada bajo nosotros, en medio de un agradable entorno juvenil, a un precio bastante razonable.

Al día siguiente y bastante descansados, nuestro pequeño objetivo era ver algo más de la ciudad. Un conductor de auto nos llevó a varios sitios gratis con la condición de ir a "tiendas de souvenirs para turistas", donde evidentemente no compramos nada, y menos a "precio de turista". El truco estaba en que si el conductor de auto llevaba gente, comprara o no, le daban un ticket de gasolina, y a nosotros, como no teníamos prisa alguna, pues no nos importó. Tras pasar por 3 tiendas, decidimos que jugar al turista no era ya tan divertido y que preferíamos hacer camino por nuestra cuenta, así que prescindimos de los servicios del caballero y emprendimos camino al centro mercantil: el mercado de la ciudad, con su impresionante mezquita y sus calles abarrotadas de gente, como si del Rastro de Madrid estuviéramos hablando.

Y de allí, al Jardín Botánico. Todo estaba muy bien arreglado y cuidado, pero la distribución era un poco caótica y a veces te dirigías (por las indicaciones) a ver algo que finalmente no encontrabas. Tras la agradable visita, finalmente fuimos a donde yo realmente quería a toda costa ir: el templo de Shiva. Imaginaos que vais al Corte Inglés de cerca de Sol (Madrid) y allí veis instalado Cortylandia... bien, pues esa es más o menos la impresión que me causó, y afortunadamente Shiva no cantaba ninguna canción absurda. Muchísima gente, muchísimos mostradores y muchísimos "packs de pooja" para hacer ofrendas... digamos que nos encontramos en un "supermercado de religión". En el centro del recinto, un magnífico Shiva de unos 30 metros de altura y hecho como de cartón piedra (pero del bueno) presidía su templo mientras, a un lado, un pequeño grupo de música cantaba y tocaba en directo mientras una pantalla iba mostrando la letra para que el que quisiera acompañara con su voz. A pesar de ser algo bastante extraño, a mí me encantó... a fin de cuentas, Shiva, Ganesh y la "historia de la familia" es lo que más me interesa de momento de la mitología hindú.

El fin de semana ya estaba a punto de terminar, pero antes de coger el autobús de vuelta a Hyderabad pudimos disfrutar (en su máxima expresión) de un par de filetes de ternera de la buena (y pondría en un neón TERNERA DE LA BUENA) en "The only place", un sitio en Church Road donde puedes deleitarte con los placeres de la carne (como podéis apreciar, es algo muy muy extraño aquí en India). Así que, con el estómago lleno y sin más incidentes, dijimos adiós a Bangalore... o es más bien un hasta pronto?

jueves, 3 de noviembre de 2011

Dharmakarma

El camino de la virtud es el camino por el que se rige todo el universo, así como el propio individuo en términos singulares. Es la fuerza invisible que decide el destino del mundo, y el que cada uno elige llevar para así contribuir al equilibrio innato de las fuerzas del bien contra el mal. Aunque suene muy épico, creo en ello.

El dharma alude a la actitud frente a la vida, expresando una ética no escrita que se supone hace girar el globo terráqueo, una confluencia de energías positivas y negativas que llevan al equilibrio de la vida, tal y como la conocemos. Es, a fin de cuentas, una interrelación que evita el colapso de la civilización gracias a la existencia de la dualidad que, de manera natural, procura un balance en la existencia.

El karma sin embargo se basa en el principio físico de la "acción-reacción" (y repercusión). Según se estamenta, nuestro destino se decide principalmente en las acciones que desempeñamos, buenas o malas, y que éstas, a posteriori, pasan factura positiva o negativa. Según las filosofías orientales, la recompensa o el castigo puede llegar en esta vida o en otra futura, y las acciones pueden ser las realizadas en esta vida o en otra anterior. Exceptuando la parte violenta en algunos concretos casos, a mi juicio sería como una "Ley del Talión", y por lo cual se supone que, aunque la vida dé muchas vueltas, en el fondo nuestro universo particular no sólo está decidido por nuestras acciones ni por las de un Ser Supremo, sino también por nuestra interacción individual con nuestro entorno.

Trasladándolo a nuestras costumbres occidentales, puede ser un poco como se le dice a los niños pequeños: "Pórtate bien, que si no, no vienen los Reyes Magos"... o como me acabo de acordar, "De lo que das, recibirás". Así que a portarse bien toca.